miércoles, 7 de octubre de 2009
El secreto de Delfina
Un día, elegimos tener un gato. Y una linda gatita callejera nos seducía con su mirada pero no se dejaba atrapar. Hasta que un día, oh sorpresa, permitió que la tomáramos. Y se vino a vivir a casa. Yo creo que nos eligió. La llamamos Delfina. Y era muy dulce y educada. Y tenía un secreto, como todos los gatos; era un secreto súper especial, que nadie conocía. El veterinario la revisó, y todo estaba bien. Hasta que un día descubrimos que la pancita de Delfina iba gradual y misteriosamente aumentando de tamaño. Estaba más quieta, un poco más retraída ... y nos dimos cuenta que la familia iba a crecer. Esto se hizo realidad una mañana, un 31 de octubre a la madrugada, cuando mi hija Ailin escuchó sospechosos mini-maullidos en su propia cama. Y ahí estaba Delfina, teniendo gatito tras gatito con mucho trabajo. La observamos. Aunque era chiquita y primeriza, hizo las cosas muy bien. Tres gatitas sobrevivieron a los primeros días. Hoy, Delfina convive con su hija Guillermina, en casa. Y siguen siendo tan hermosas como siempre.
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